The Elderly and War

Before departure

Miscelánea, Notas

Los perros que se pelean contra ellos,

se unen contra los lobos

(proverbio armenio)

21 de mayo de 2012

Buscamos un lugar donde tomar café. Parecemos adolescentes indecisos y el azar nos lleva a un bar ilicitano donde hacen kebabs. Mi experiencia con los bares que hacen tanto dürüms como cafés no es buena desde aquel solo en vaso de 225 ml., hecho en el infierno, derramándose por el borde y sin azúcar, en un kebab de Auschwitz en el que sonaba esta canción.

-¡Mira! –Lorena me muestra un servilletero (hemos vuelto a Elche) y, en letras pequeñas, leo: “Bar [no-sé-qué] Armenia”. Hasta ahora no veo que frente a mí se eleva el Ararat pintado a mano.

Entablo conversación con el camarero. Se alegra. Es armenio y, hasta hace nueve años, vivía cerca de Yerevan. Me aconseja, comparte trucos de supervivencia en una ciudad en la que la temperatura puede variar 60º de invierno a verano. El tiempo es ese tema de conversación comodín que odio y evito. Son momentos en los que Dave Gahan me canta al oído Enjoy the silence, pero creo que voy a vivir en un país en el que el tiempo es importante…

-Más o menos, -30º en invierno, más de 30º en verano. Tendrás que llevar un poco de todo en la maleta.- Este año parece haber dado una tregua y, aunque es fácil llegar a -20º, la tempratura mínima cuando aterrice, al parecer, no bajará de -2º.

María José, preocupada por la duración de los días, pregunta, sin matices, por “la luz en Armenia”:

-Bueno, en Yerevan han puesto muchas farolas…han dejado la ciudad muy bonita, aunque hace años que no voy. Si vas a un pueblo pequeño, de noche, ten un poco de cuidado, porque puede que te choques contra un muro. Allí no hay tanta luz.

María José explica que se refiere a la luz natural y todos reímos. Él lo hace con un brillo en los ojos que advierte de su inocencia. Descubro que es más guapo de lo que pensaba, y que no tiene cara de armenio. De lo que yo quiero que sea una cara de armenio. Porque no es como la imaginaba. Porque mi cara de armenio es la de Serj Tankyan.

Antes de marcharnos, me acerco a una señora y trato de entablar una conversación similar. Ella también es armenia, dice que son familia. Le cuento mis planes y pregunta asombrada si sé armenio. Le extraña que me vaya sola y sin conocer el idioma, me mira casi con pena, pero le alegra que haya elegido su país como destino. En la cocina, una señora que podría ser su madre, deja lo que está haciendo cuando escucha “Armenia”. Se limpia las manos con apuro y sale rápidamente de la cocina. Sonríe apretando los párpados y me enseña un gracioso hueco entre sus palas. “¿Te gusta Armenia?”, pregunta sin abandonar la sonrisa y sin abrir los ojos. “Bueno, no he estado nunca, pero tengo muchas ganas de ir”, le digo mientras ella repite su ritual de felicidad y me pasa un brazo por los hombros en un gesto que interpreto como una bienvenida prematura y me acompaña en un rápido paseo por su país.

-Todo lo que ves en estos cuadros es Armenia. Lo ha pintado mi marido. Mira: una iglesia, el monte…-me cuenta animada, orgullosa.- ¿Te vas el mes que viene?

-No, posiblemente no me iré hasta noviembre o enero; tendré mucho tiempo para venir a visitaros y hablar de vuestro país.

-Claro que sí, ven cuando quieras.

Me siento un poco más cerca de mi próxima casa.

22 de mayo de 2012

La noche anterior a la selección, soñé que mi abuelo me contaba que nació en la calle “Los armenios”, una calle que mi mundo onírico, preocupado por el futuro, inventó. Desperté alegre y pasé la prueba.

Cuando cuento el sueño, suelen decirme que busque esa calle, que posiblemente exista y me toque peregrinar. Nunca lo había hecho hasta hoy. Y sí, la calle existe. He encontrado, al menos, tres: en Cartagena de Indias (Colombia), en Santiago (Chile) y en Córdoba (Argentina). Espero no acabar yendo a nado.

24 de noviembre de 2012

Busco poetas armenios. Hay pocos poemas traducidos al castellano. Algunos me llaman especialmente la atención: Sevak y Nazariantz. El primero pega y duele. El segundo habla de la dulce y grave palidez tardía de los poetas flotando en los ojos. Habla del recio cristal del infinito. Y me transporta.

01 de enero de 2013

Llegaré a Armenia en plena campaña electoral. Sargsyan, el actual presidente, que gobierna con el 52,3 %, se presenta de nuevo. Los tres partidos más potentes de la oposición han anunciado su retirada de cara a las próximas presidenciales. Sargsyan, según las estadísticas, podría ganar en febrero con más del 70% de los votos. Pero parece que me voy a un país que no interesa al mundo. Busco noticias y los grandes medios de comunicación no suelen hacerse eco ni de sus elecciones, ni de los últimos coletazos de una guerra mal cerrada con Azerbaijan, ni de los planes para la creación de una economía común con Irán, ni la eliminación del visado a los ciudadanos de la Unión Europea. ¿De verdad no interesa? Como no lo creo, me comprometo a escribir aquí todo lo que el tiempo libre me permita sobre un país desconocido, curioso y que promete grandes sorpresas.

02 de enero de 2013

Tras la última compra, ya tengo todo lo que se ha publicado sobre Armenia en castellano. Si alguien ve el cómic La gran catástrofe (ahora mismo descatalogado) o lo que se ha publicado en inglés y en francés de segunda mano (los precios de éstos son de locura), por favor, que me avise.

04 de enero de 2013

Leo/miro Sangre Armenia, de Guy Vidal y Florenci Clavé. Es una novela gráfica sobre uno de los primeros episodios de las matanzas sistemáticas y aún negadas a las que sometieron los turcos a la población armenia. Narrada por un fotógrafo (posiblemente inspirado en el periodista George Hepworth), esta historieta es la reivindicación del primer genocidio del siglo XX.

Me he enamorado de Sergei Parajanov y del actor principal de su adaptación cinematográfica de la vida del poeta Sayat Nova. La belleza era eso.

5 de enero de 2013

Por qué esta señora protege su casa con una kalashnikov es uno de los temas que estoy preparando para compartir en este blog. La foto es de Armineh Johannes.

The Elderly and War

07 de enero de 2013

No parece que haya sido mala. A pesar del retraso, los Reyes Magos me han enviado por e-mail un billete a Armenia. Madrid-Moscú/Moscú-Yereván. 12 horas. Sólo. Ya siento el frío en forma de nervios. Ahora sí. Era real.

08 de enero de 2013

Julio Iglesias actuará en Yerevan en marzo. Me planteo un cumpleaños surrealista dándolo todo a lo me va, me va, me va, me va, me va.

***

Ahora que tengo mi kit de supervivencia casi a punto (mapa gigante del Cáucaso, diccionario de Armenio-Inglés, todos los libros que se han publicado en español sobre el país, un breve curso de armenio para hispanohablantes en PDF, etc.), trato de memorizar el alfabeto. Es bonito y parece que lo pillo. En los últimos días también he intentado memorizar palabras básicas, pero cometí el error de empezar por “gracias” y tuve miedo: “շնորհակալություն” (shnorhakalut’yun). Resultó frustrante y lo dejé durante días. Cuando retomé mis auto-clases, empecé por “hola”. Miento, empecé por los insultos. Cuando acabé con los insultos, empecé por “hola”. Sorpresa: en armenio occidental, no existe tal expresión (en realidad, se puede decir “buenas”, que, al igual que para nosotros, es lo mismo y, de hecho, es la misma palabra que utilizan en la parte oriental para decir “hola”. ¿En qué quedamos?). Diré “barev” y punto. Tengo que  practicar la única palabra que recuerdo además de “pornik” (palabra que no debería practicar).

***

He rechazado un e-reader potencial. Llamadme tonta, romántica, carca…pero me habría sentido un poco traidora. Así que Pau me ha soltado en una librería anarquista para que me comprase todos los libros que quisiera. Como todavía soy algo considerada, he abierto el primer libro que he visto porque valía 20 Céntimos. Sí, 20 CÉNTIMOS. Está escrito en inglés, en italiano y en rumano, pero todos los textos están traducidos al armenio y hablan de Armenia. Mirad lo que cuesta escribir “poemas”. Dónde me he metido…

poemas

10 de enero de 2013

He dejado Barcelona. Vuelvo a casa. Llego. Mi habitación está llena de libros que me he enviado a mí misma. No puedo dormir porque se me ha olvidado mi cama. No puedo dormir porque a mi peluche le falta carne humana. Ojalá pudiese escribir cualquier cosa que me haga entender que la añoranza necesita dos lugares para nacer y sólo uno para morir. No vacío la maleta que pronto volveré a llenar para regresar al lugar de siempre: el lugar desconocido.

11 de enero de 2013

El tiempo ha dejado de ser eterno y este blog quiere luz. Hágase. Empezamos. Las despedidas ya lo hicieron.  Farewell my friends/ farewell my dear ones…

*Este post consta de fragmentos de lo que he ido escribiendo en cuadernos,  redes sociales y borradores antes de partir. Sólo quería resumir la espera, pero no pretendo convertir este blog en un diario.

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