Arévalo y el culto al sol en la Armenia pagana

Huellas

Según la mitología armenia, Vahagn nació del fuego y “con soles en los ojos”.

Hace unos días visité a Arevaluys, una superviviente del genocidio armenio. Contaré su historia, pero no ahora. Tras publicar su foto en algunas redes sociales, el lingüista y escritor Jesús García Castrillo, que lleva tiempo al acecho de las conexiones entre los idiomas armenio, euskera y castellano, me escribió sospechando que acababa de llegar a una de sus “teselas”, como él las llama. Jesús me puso al día en un debate entre lingüistas, o más bien una laguna, para mí desconocida: el origen fonético de “Arévalo” (pueblo de Ávila y apellido), todavía difuso.

Le dije que ese dato (el nombre) no me parecía un motivo de peso para hablar del posible origen armenio de “Arévalo“, ya que todavía no había conocido a nadie más que se llamase así en Armenia. Además, no es del todo probable que se trate de un nombre real o correcto: es posible que ni la fecha oficial de nacimiento de la persona en cuestión coincida con la fecha real, hay quien la llama Arshaluys y su apellido sufrió variaciones posteriormente para evitar una posible detención injustificada, ya en la URSS. Aun así, Castrillo escribió un artículo en el que insta a investigar la posible relación entre el origen fonético del topónimo español con las migraciones caucásicas medievales que llevaron a canteros georgianos y armenios a asentarse en el norte de España.

Ya de madrugada, cuando intentaba dormir, visualicé, mentalmente, dos palabras sueltas y recordé sus significados: “Arev” y “luys“. Busqué un diccionario para asegurarme de que no era fruto del desvarío que provoca el insomnio y sí: las clases de armenio habían empezado a surtir efecto. Si bien no había olvidado todas las razones por las que me oponía a considerar esta posibilidad, también es cierto que tal coincidencia, si lo fuese, merece ser tenida en cuenta.

No soy lingüista ni lo pretendo. Lo que voy a decir carece de rigor científico alguno: más bien parte de mis nociones del idioma armenio (nivel bebé) y de lo que escucho y observo en la calle y que, espero, pueda ser un hilo del que tirar a lingüistas interesados en el todavía confuso origen del topónimo y apellido “Arévalo” (además de servirme como excusa para hablar del culto al sol en la Armenia pagana, que tanto me gusta, y de lo que queda de ello):

Arev“, en armenio, significa sol y “luys” significa luz. Por tanto, el nombre femenino Arevaluys significa “luz de sol“. Incluso teniendo en cuenta la posibilidad de que su nombre real fuese Arshaluys (y éste sí lo he encontrado a menudo), el significado sería el mismo pero con un matiz: “Arsh” hace referencia a las primeras luces del día, y el nombre completo podría traducirse como “Amanecer“.

Del mismo modo, un nombre masculino muy común es “Areg” (en armenio antiguo significa “sol” y en la literatura clásica fue incluso más común que “arev”, además de dar nombre al primer día del mes del calendario armenio pre-cristiano); así como muchas mujeres ostentan nombres como “Arevik“, que es un diminutivo de sol, “Arpi” y “Arpine“, que también significan sol y “Hayarpi”, sol armenio. Tanto “arev” como “arpi” también forman parte de otros muchos nombres que han derivado de éstos.

Además, el saludo matutino es “bari luys“, que no es más que una forma de desear una luz agradable y que literalmente significa “cálida luz” o “amable luz”, en clara referencia al sol.

Vahagn (vah: dios; Agn: luz) fue uno de los dioses paganos armenios más importantes, tras sustituir al antiguo Mihr (dios del fuego y de la luz, cuyo nacimiento aún celebra la comunidad neopagana en Armenia*) y, a menudo, sigue estando presente: Vahagn (a veces Vahan) es un nombre propio masculino habitual.

También existen expresiones coloquiales que hacen alusión al dios “escritor”, conocido como Grogh (también como Tir) en forma de amenaza para condicionar el comportamiento, especialmente, de los niños: “te va a llevar Grogh si…”; y también para fortalecer juramentos: “que me lleve Grogh si…”. Tir o Grogh habría sido un ayudante de Aramazd, el dios creador y, aunque a veces no queda claro quién es quién, en este caso, Ar- (de origen indoeuropeo) significa fuego, luz o vida.

Hay infinidad de alusiones al sol y a la luz solar en el idioma armenio, probablemente de herencia pagana. Y no sólo en el idioma: el símbolo de la eternidad, que hace referencia al sol, sustituyó a la hoz y el martillo en el escudo nacional, cuando Armenia se independizó de la URSS, en 1991.

*Ya hablé de estos dioses paganos y de su influencia en la Armenia actual en un post dedicado a la fiesta de Trndez, que se puede leer aquí.

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4 comentarios en “Arévalo y el culto al sol en la Armenia pagana

  1. Qué interesante. Y qué reconfortante: al principio pensaba que después de Julio Iglesias llegaba el espíritu de Arévalo a contar chistes de gangosos a Armenia. ¡Beso!

    1. Jajaja. Dormirás tranquilo, Ander, aunque no del todo: según una leyenda urbana, Julito cantó una canción en armenio. ¡Toma! Siento que el título del post haya podido dar falsas esperanzas. ¡Beso!

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