El escalador que renunció a la roca para protegerla

Crónicas, Periodismo

Fragmentos de “El escalador que renunció a la roca para protegerla”. El texto completo aparece en el número 32 de la revista chilena Escalando.

La primera vez que Mkhitar Mkhitaryan escaló era un niño de diez años encaramado en un poste del tendido eléctrico en Gyumri, una ciudad armenia arrasada por un terremoto. Esa era su montaña y la ascendía con la tranquilidad que da disponer de un par de horas de electricidad a la semana.

No sabía lo que era escalar. Cuando lo descubrió, años después, tras ver un vídeo de Patrick Edlinger que emitió la televisión armenia, se colgó solo de una pared de piedra sin cuerda, sin haber trazado una vía y sin conocer la roca. Cayó y supo que aquello no era volar cuando se vio solo en el suelo con el dolor de doce metros en el cuerpo. […] Tras meses de hospital, con el cuerpo destrozado por dentro y la sangre campando a sus anchas, conoció a un grupo de rescate soviético al que se unió. […] Los nuevos amigos de Mkhitar le prestaron unas cuerdas, algunas levas y fisureros artesanales; compró un par de chanclos y, más terco que Sísifo, volvió a la montaña con la confianza que su recién estrenada segunda vida y unas viejas cuerdas le dieron. Celebró la vida como casi la pierde: escalando.

Un aura casi religiosa envuelve a Mkhitar: rapado y con barba; de voz melosa, lenta, pausada. Si la paz tiene una cara ha de parecerse a la de él, que refleja montañas desconocidas cuando imagina viajes a lugares remotos. “Me gustaría ir a tu ciudad, ¿allí se hace psicobloc?”, pregunta entusiasmado. Le gusta el rock y se declara fan de The Rolling Stones, como si su amor por las piedras fuese extensible a los sonidos. Nada lejos de la realidad, su lugar favorito para escalar en Armenia se conoce como “La sinfonía de las piedras”: una agrupación de columnas basálticas custodiada por la Garganta de Garni.

A Mkhitar se le dibuja una sonrisa de niño y se le achinan los ojos cuando habla de escalada y piensa en las columnas de basalto de Garni. Es su pasión y ha renunciado a ella para proteger el elemento que la sustenta. “La mayor parte de mi vida ha transcurrido allí”. Le brilla la mirada cuando recuerda que ya no volverá a subir por las columnas de basalto porque él mismo promovió su prohibición. “Ahora, cuando salgo a la montaña, lo primero que echo de menos son las columnas. No sabes lo difícil que es para mí. A veces tienes que hacer lo que está bien y no lo que quieres. […] Quizás yo quiero llevarme este coche porque es muy bonito, pero no puedo y supongo que su dueño tendrá algo que decir”, dice señalando un Mercedes negro.

Mkhitar se graduó en psicología, pero no ejerce porque le aburre y porque ser guía de montaña le permite trabajar y soñar a la vez. Entre sus clientes se encuentra el hombre cuya contabilidad secreta sacó a la luz la basura del gobierno de Mariano Rajoy y la propia: Luis Bárcenas. “Yo no sabía quién era. Pero cuando conté a mis amigos españoles que acababa de tener un cliente español y que se llamaba Luis, pronto sacaron conclusiones y me convirtieron en la noticia de la semana”, bromea.

[…]

La sinfonía de las piedras

A veintitrés kilómetros de Yereván, la capital de Armenia, se encuentra el principal y más conocido conjunto de columnas basálticas del país. ‘La sinfonía de las piedras’, conocida así por su forma de órgano, tiene un especial interés turístico por conformar el paisaje en el que se ubica el templo de Garni, una edificación pagana del siglo I d. C. de influencia helenística y similar al Partenón griego.

Las columnas de basalto son chorros de lava que se fueron enfriando y agrietando a lo largo de miles de años a medida que descendían y que dieron lugar a pilares hexagonales. Para que este tipo de formaciones se den, es necesario, además, que un glaciar, un río o el mar erosione la lava en descenso. El río Goght fue dando forma a estas columnas muy lentamente: la longitud de cada formación depende de la velocidad del enfriamiento y en Garni hay formaciones de más de cien metros. El resultado es un paisaje tan geométrico e inusual que parece artificial.

[…]

A Mkhitar no sólo le preocupaba la roca de basalto, sino su entorno y la repercusión de la escalada en la vida animal. “Además de proteger la roca, también nos preocupaban las aves. Es una zona en la que viven, sobre todo, águilas. Si, por ejemplo, dos mil personas escalan durante todo el verano, haremos que desaparezcan. Y no tienen por qué migrar por nosotros. Ese es su lugar”, dice.

Mkhitar seguirá escalando. Aunque ya no pueda hacerlo en el que para él es “el mejor lugar del mundo”. Le tranquiliza pensar que vive en un país de geografía accidentada en el que el llano es la excepción. También seguirá promoviendo los deportes de montaña en su país por todo el mundo y organizando festivales internacionales de escalada. Como canta Nacho Vegas, Mkhitar está: “empeñado en subir para luego bajar”. Su vida está en las alturas.

Encuentra Escalando en:

* Tiendas de The North Face Chile 
* Tiendas Andes Gear
* Tiendas Patagonia
* Tiendas Tatoo Adventure Gear
Just Climb – Chile
ChileMontaña
La Cumbre Equipo de Montaña
* Gimnasio El Muro
CASA BOULDER
* Trepa Outdoor (Viña del Mar)
Evolução (Rio de Janeiro, Brasil)
Companhia da Escalada (Rio de Janeiro, Brasil)
* Espacio Vertical (Bucaramanga, Colombia)
* Pirqa (Lima, Perú)

Suscripciones: http://www.escalando.org/suscribete/

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