Hacia las entrañas del mundo

Vidas

El hombre que excavó un templo subterráneo para guardar patatas y salvar a la Humanidad

En el invierno de 1985, el hambre amenazaba a Arinj. Tosya hizo acopio de patatas para que la familia subsistiera durante meses. Pero necesitaba un lugar amplio y fresco en el que guardarlas. Levon eligió un punto exacto en el suelo de su casa  y clavó el cincel. Comenzó a excavar y no paró hasta que, veintitrés años después, su corazón le dijo basta y le dejó tumbado junto a la puerta.

No era locura, sino incomprensión, explica su mujer.

-Al principio nadie entendía por qué hacía eso. Solían preguntarle por qué hacía lo que hacía y él siempre respondía lo mismo: “¿Por qué hizo Noé lo que hizo?” Él pensaba que algún día muchas personas morirían en un gran fuego y estaba convencido de que cuanto más grande fuese el espacio que estaba abriendo, a más gente podría esconder para salvarla.

-¿En ningún momento pensó que su marido estaba perdiendo la cabeza?

-Nunca. Siempre he creído en él. Yo sabía que no me casé con un loco. Lo único que le reprochaba era que pasase tanto tiempo ahí metido y no conmigo. Él decía que algún día, cuando él no estuviese, yo no estaría sola porque siempre habría alguien visitando su museo y entonces me arrepentiría de haberme quejado. Viene mucha gente, pero ahora estoy muy triste porque uno de mis dos gatos ha desaparecido, y ahora ellos son parte de mi familia.

La crónica completa, en elpuercoespín



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