Lápidas que resumen vidas (2)

El arte de contar historias en los cementerios armenios

P1012416

Una cita del poeta Hovhannes Tumanyan recibe a visitantes y a difuntos en el cementerio de Berdavan, una aldea armenia que limita con la frontera azerí. ‘Bendito el que viene al mundo y se va del mundo siendo humano, intachable’, reza el arco de entrada. Nos acompaña Venera, la maestra de física del colegio de Berdavan. Es una mujer menuda, de ojos tímidos, gafas de científica y barbilla prominente.

El cementerio es un museo al aire libre y no puedo evitar perderme entre las lápidas mientras Venera arranca la hierba que crece de la tumba de sus padres. Después de visitar las más llamativas, vuelvo a encontrarme con Venera.

Una joven estudiante, hierática, posa junto a sus libros y escribe mientras clava la mirada en quien la mira.

P1012438

—La chica murió cuando todavía estudiaba. Hay otra tumba como esta —dice Venera—. Un hombre entró en una casa, dejó una escopeta. El niño creyó que era un juguete y, jugando con el arma, mató así a su hermana, que ahora también aparece con sus libros en el cementerio.

Un jarrón con flores se mimetiza sutilmente con un árbol del cementerio, como si el dibujo hubiese sido hecho con la idea de encajar en el entorno. Intencionado o no, es menos evidente que una tumba cercana en la que varios elementos se funden con el grabado de la lápida. En esta, una madre, oculta bajo un oscuro tejido que le cubre todo el cuerpo, llora la muerte de su hijo a los pies de él, todavía vivo. Entre muchas lápidas que cuentan escenas cotidianas, incluso divertidas, esta duele.

P1012429

Un conejo cuelga de un árbol, junto a una iglesia mientras un hombre con gorra y bigote lo desuella en el bosque para preparar el jorovats. Un hombre, famoso en la región por tocar el duduk, aparece con su instrumento. Otro posa junto a su coche, escopeta en ristre: era un guardia de frontera. Otro aparece junto a sus colmenas. Un joven posa con un carnero junto a sus padres. Otro, fuma junto a un paquete de tabaco y una copa. Hay rostros con fechas de nacimiento pero no de defunción. Suelen ser mujeres que imagino acudiendo a poner flores a sus maridos y a ellas mismas.

P1012456

P1012423 - copia

P1012447

P1012467

P1012403

P1012391

P1012394

P1012405 - copia

Cuando estoy a punto de preguntar si estos retratos, los más recargados, los eligieron ellos mismos en vida, Venera se adelanta:

—¡Si ellos levantasen la cabeza y viesen lo que les han puesto!

Un profesor de educación física hace publicidad subliminal a Adidas y posa con un chándal junto a una cancha deportiva. Fue alumno de Venera. Su epitafio dice: ‘No me pongáis ausente en vuestra marcha sin fin’. Es lo que piden, implícitamente, todas las tumbas de Berdavan.

P1012452

Lápidas que resumen vidas (1)

Lápidas que resumen vidas (3)

Menéame

Cuaderno armenio en Facebook

Anuncios

16 comentarios en “Lápidas que resumen vidas (2)

    1. Si las fotos fuesen buenas, entendería tu comentario. No sé qué te lleva a pensar algo así, porque es bastante evidente que ni siquiera están hechas por un profesional, sino por alguien que simplemente quiere contar algo que ve y que usa algunas de las fotos que hace como un complemento al texto.

  1. Los derechos de autor no dependen de la calidad del trabajo creativo; si unas fotos son malas o existen fotógrafos mejores no se pierden los derechos de autor. Y si tan malas consideras las fotos… ¿por qué te las apropias incluso firmándolas, temes que alguien haga lo mismo que tú y las use en su web?

    1. Oye, que las fotos son mías. No sé si no me he explicado o no me has querido entender. No se me ocurriría atribuirme algo que no es mío. He vivido durante un año y medio en Armenia y he recorrido varios cementerios, haciendo estas y otras fotos. Las fotos originales están en mi ordenador y algunas no han salido ni de mi tarjeta.

  2. Sinceramente, no sé a qué vienen estos ataques, y más viendo que la autora se ha explicado bien, por lo menos yo la he entendido desde el principio: que las fotos eran suyas, dedicadas a ilustrar un texto que carecería de sentido sin ellas. Insistir en que son una apropiación indebida a la simple vista de las fotos, y más cuando ella ya se ha explicado, me parece un exceso de celo, o lo que es peor, malicia.

    A mí el artículo y las fotos me parecen muy ilustrativos y me han dado a conocer una realidad que no conocía y de la que me alegro. Doy gracias a la autora por ello. ¡Y espero que haya más!

    1. No pasa nada, disculpas aceptadas. En cierto modo deduje que tu comentario sí se debió a un malentendido que partía del anterior. Quizá no fui muy clara respondiendo a ‘Copión’, pero creí que tampoco merecía la pena dar más explicaciones a alguien que claramente venía a malmeter escondido tras el anonimato. Todos los conocemos, sabemos que no hay ni que responder, pero tampoco iba a dejar que se me acusase de esa manera sin fundamento alguno. Ni siquiera ha podido ver esas fotos en ningún otro sitio antes y ni siquiera estaba sola cuando las hice. Un saludo.

      1. Gracias. Es que estoy bastante susceptible con el tema de derechos de autor después de unas malas experiencias. Tendré mucho más cuidado para que no me vuelva a pasar 🙂 Un saludo.

  3. Alucino con la imaginación de algunos (me refiero al anónimo), ¡qué fuerte! A lo mejor él sí sería capaz de inventar historias para unas fotos ajenas )) Pero yo, que soy la sobrina de Venera y la acompañaba ese día, le agradezco a Virginia por ilustrar de una manera tan conmovedora esta tradición curiosa de resumir vidas, y con las fotos suyas que de hecho son geniales.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s