Sacrificio en Geghard

Creencias, Fotografía, Huellas, Lugares y momentos, Notas, Tradiciones

Blanco, negro y con manchas amarillas. Es una bola de lana tricolor. Un cordero amarrado a una cuerda. Los niños saltan a su alrededor. Los corderos tienen que experimentar algún asomo de intuición, porque la bola tricolor se resiste a subir la cuesta que lleva al monasterio de Geghard (Kotayk), como si supiese hacia dónde va.

Lo de dentro y lo de fuera

Miscelánea, Notas
Imagen: Fernando Vicente

Imagen: Fernando Vicente

“Quizá para vivir dentro hay que vivir fuera”, dice Javier Cercas. Yo sólo siento o digo que pertenezco a esa cosa abstracta que llaman España cuando estoy fuera, entre otras cosas, porque no encuentro una razón para sentirme española en España y porque no me apetece dar la brasa a alguien que acabo de conocer explicándole por qué odio todas las banderas o por qué me asustan verbos como “pertenecer”. A un armenio le tengo que decir que soy española, pero no tengo la necesidad ni tiene sentido que haga lo mismo con alguien de Madrid, por ejemplo. Es como si le recordase que soy bípeda.

Las manos torpes y el tiempo en kilos

Miscelánea, Notas

Hace días que me miro las manos porque nunca sé qué hacer con ellas cuando me despido.  Sigo sin soportar las despedidas: han pasado de darme pena a darme pena y ponerme nerviosa. También hace días que sueño con tsunamis. Olas gigantes rompen en mi cabeza mientras yo me quedo quieta. Luego nado torpemente y me despierto. Otras veces una enorme cascada me arrolla cuando intento subir una montaña y, una vez en el valle y más terca que Sísifo, vuelvo a subir. Despierto antes de volver a caer.

The Elderly and War

Before departure

Miscelánea, Notas

Los perros que se pelean contra ellos,

se unen contra los lobos

(proverbio armenio)

21 de mayo de 2012

Buscamos un lugar donde tomar café. Parecemos adolescentes indecisos y el azar nos lleva a un bar ilicitano donde hacen kebabs. Mi experiencia con los bares que hacen tanto dürüms como cafés no es buena desde aquel solo en vaso de 225 ml., hecho en el infierno, derramándose por el borde y sin azúcar, en un kebab de Auschwitz en el que sonaba esta canción.