El matrimonio que celebra el aniversario de Khachaturian

Vidas

En el bajo del número 17 de la calle Khachaturian, en Yereván, una mano se agita insistentemente tras una ventana, como si, quien está al otro lado del cristal, supiese lo que hemos venido a buscar. Mediante gestos, nos decimos algo así como “hola, ¿podemos pasar?”; “venid, venid”. Vartush y Meruzhan nos llevan a un salón repleto de retratos y de pechos al descubierto pintados al óleo. No dejan de sonreír. Están felices. Este año, 111 años después del nacimiento del compositor armenio, nadie había venido todavía a celebrar con ellos el aniversario de Aram Khachaturian.

La amiga de las serpientes

Surcos

Fragmento de ‘Ecos de un terremoto: La vida entre ratas y serpientes’. Texto íntegro en Jot Down.

En verano abrasan y en invierno hielan. Cuando llueve, paraguas y cubos ocupan el reducido espacio de las domiks. El engaño comienza en el nombre: domik significa casita en ruso. Pero no son más que contenedores metálicos o chozas remendadas con distintos materiales. Tras el terremoto que sacudió el norte de Armenia en 1988, el Gobierno soviético prometió entregar casas reales al medio millón de supervivientes que perdieron sus hogares. Veinticinco años después, en los refugios temporales todavía sobreviven y conviven personas y ratas. La promesa, mantenida por los sucesivos Gobiernos tras la independencia de Armenia, ya dura un cuarto de siglo. Cuando las personas caen en el olvido, la vida sedentaria no siempre entiende de cimientos.

Hacia las entrañas del mundo

Vidas

El hombre que excavó un templo subterráneo para guardar patatas y salvar a la Humanidad

En el invierno de 1985, el hambre amenazaba a Arinj. Tosya hizo acopio de patatas para que la familia subsistiera durante meses. Pero necesitaba un lugar amplio y fresco en el que guardarlas. Levon eligió un punto exacto en el suelo de su casa  y clavó el cincel. Comenzó a excavar y no paró hasta que, veintitrés años después, su corazón le dijo basta y le dejó tumbado junto a la puerta.

El destino es lo de menos

Crónicas, Lugares y momentos, Periodismo

“Y si te llevo por un camino equivocado, es porque tú

así me lo has pedido desde el principio”

Armenia, Henrik Nordbrandt

Publicado en FronteraD

Las primeras gotas de un ensayo de diluvio humedecen una pequeña aldea armenia. Caminamos con la convicción de llegar a Ambert, una fortaleza levantada en el siglo séptimo. Da igual: caminamos. Suele ocurrir que en Armenia importa menos el destino que el trayecto y la distancia, por corta que sea en un país que los mapas prometen pequeño, siempre deviene eterna. Aquí las indicaciones son contingentes. No es que el extranjero se pierda con frecuencia: a menudo los armenios tampoco saben a dónde irán a parar, pero su optimismo circulatorio les lanza a la aventura. Tampoco es una percepción precipitada. Desde que vivo aquí hay un momento común a todos mis viajes dentro del país que sucede, como mínimo, una vez.

Sobrevivir (II)

Crónicas, Periodismo, Voces, Voces de ahora, Voces del genocidio

(Viene de la primera parte)

Iskuhi prepara el khorovats, un plato tradicional armenio a base de verduras asadas en la barbacoa. Separa la piel de la berenjena con la ayuda de un pequeño cuchillo. Las yemas de sus dedos están ennegrecidas por lo que dejó el fuego. La piel transparente y manchada. Las venas tan azules que parecen transportar un mar profundo en vez de sangre. Los huesos buscan rasgar una superficie accidentada, como si sus manos hubiesen estado durante un siglo a remojo. Movses observa el proceso ensimismado.