La amiga de las serpientes

Surcos

Fragmento de ‘Ecos de un terremoto: La vida entre ratas y serpientes’. Texto íntegro en Jot Down.

En verano abrasan y en invierno hielan. Cuando llueve, paraguas y cubos ocupan el reducido espacio de las domiks. El engaño comienza en el nombre: domik significa casita en ruso. Pero no son más que contenedores metálicos o chozas remendadas con distintos materiales. Tras el terremoto que sacudió el norte de Armenia en 1988, el Gobierno soviético prometió entregar casas reales al medio millón de supervivientes que perdieron sus hogares. Veinticinco años después, en los refugios temporales todavía sobreviven y conviven personas y ratas. La promesa, mantenida por los sucesivos Gobiernos tras la independencia de Armenia, ya dura un cuarto de siglo. Cuando las personas caen en el olvido, la vida sedentaria no siempre entiende de cimientos.

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El niño que vino a acabar con todo

Vidas

Hola, me llamo Aleks y si llego a ser más bonito rompo la cámara. O algo. Soy el hermano de la niña que vino a terminar el mundo y he venido a acabar con todo. Tengo la impresión de que los bípedos intuyen mi estrategia y, cuando me acerco a la mesa, varios pares de manos enormes barren todo y platos, vasos y cubiertos acaban en en lado opuesto del mantel. Yo gateo por debajo de la mesa, salgo junto al sofá y, cuando me giro, todo ha vuelto a su sitio.